
Soy Cristina Mompeat, terapeuta corporal.
Nací en el otoño de un año serpiente, bajo el signo de Sagitario.
Me gusta descubrir nuevos lugares, nuevas gentes y nuevas formas de ver el mundo abriendome a los dones que la Vida me trae.
Viví hasta los veintitantos en la antigua villa de Gracia de la ciudad de Barcelona. Disfruté como niña de las calles sin coches y de sus fiestas mayores, participando siempre que podía en los concursos de dibujo y pintura.
Mi familia me llevó a un buen colegio, donde parte importante del profesorado era simpatizante del “régimen”. Aprendí mucho de lo que sería mejor no acordarse y otro mucho que me fue también muy útil.
Me licencié en Antropología, haciendo productiva mi innata curiosidad por todo lo que me rodea, cerca y lejos.
Descubrí Duoda, Centro de Investigación de la Universidad de Barcelona, y me hice Master en Estudios de las Mujeres encontrando un mundo rico en relaciones y nuevos significados.
Encontré en la Librería Pròleg una fuente inagotable de sabiduría, relaciones, contactos, talleres de escritura, palabras que ordenan… Me hice socia y hasta el día de hoy.
Me acerqué a la Meditación Zen en el Templo Luz Serena, entre Requena y Casas del Río, una zona de Valencia que más bien parece Castilla. Allí tengo mi otra casa y allí fui ordenada bodisatva.
Cada vez más consciente de la importancia del cuidado: de una, de la otra, del otro, de las relaciones, del cuerpo, de las emociones, de la mente…, decidí profundizar en mi formación como masajista, reflexoterapeuta y, más tarde, profesora de Movimiento Integral.
Hoy en día, y desde hace ya un tiempo, imparto clases de Movimiento Integral y Meditación en el centro de Barcelona. También me desplazo allí donde sienten la curiosidad por conocer y experimentar los beneficios de ambos trabajos, llevando mis talleres de fin de semana.
Atiendo también a quien busca un masaje terapéutico “Denshin” o un tratamiento de reflexoterapia podal.
Doy charlas, conferencias y talleres sobre el cuerpo y su cuidado en diferentes centros e instituciones.
Continúo investigando y profundizando en el conocimiento del cuidado, equilibrio y bienestar del ser humano.
Escribir me cura, me alivia, me ordena y me da sentido, es, en fin, un acto vital. He publicado artículos, entrevistas y ensayos. Y en el 2007 gané el primer premio de relatos breves, Palabras de Adriana, en su octava edición, con el cuento Amado Príncipe.



