Temps i plaer

duodarev

TEMPS I PLAER, exposición de Elisa Caro en la Llibreria PRÒLEG, especializada en la temática de la mujer.
Barcelona, del 5 de diciembre de 2002 al 8 de enero del 2003.

Tres años después de “Mirant-me dintre meu” (1) Elisa Caro vuelve a Pròleg con “Temps i plaer”, su tercera exposición en la Librería.

En este tiempo he seguido la obra y la carrera de Elisa, bien directamente, bien a través de su entusiasmado relato, de tal forma que hora ya no puedo desvincular mi interés por su camino artístico de los lazos de nuestra propia relación, generosa y flexible.

La vida en Elisa se manifiesta con mayúsculas. La vida es el asunto esencial y así sucede en sus pinturas. En su tiempo y placer, los cuerpos habitados en toda su amplitud, están ocupados exclusivamente en la experiencia del instante presente, gozando de las texturas, volúmenes, colores, temperaturas, humedades… de la riqueza sensorial y cromática que los rodea.

Al mismo tiempo, esos cuerpos no pierden de vista su propio interior y así, en sus rostros, en sus manos se puede leer el goce plácido de quien vive en conexión
y equilibrio entre la vida que los llena y la vida que los envuelve.

La mirada rica y singular de Elisa nos desliza esta vez por los paisajes habituales, como el circo, pero también nos acompaña a nuevos lugares donde cada mujer, cada cuerpo de carne rotunda y alma enraizada, vive su instante con total plenitud.

Uno de estos nuevos lugares es la playa. Agua, arena, cielos, soles, peces y estrellas son el escenario de cada momento cotidiano vivido. Instantes que significan cuerpos, emociones, pensamientos, devolviéndoles la unidad natural de ser uno.

Los nuevos lugares nos traen nuevas tonalidades y luces. Azules, verdes y turquesas en el cielo y en el mar. Ocres y naranjas tostados por el sol y la arena y bronceados por los cuerpos.

En una de sus playas: “La mujer que lee las estrellas”, parece discurrir un perfecto equilibrio entre cielo, agua, arena y cuerpo.

En una supuesta franja superior: el cielo en un día luminoso y despejado. Suaves azules y verdes contrastados por el ocre furioso del sol. La cabeza de la mujer descansa parcialmente sobre éste así como sus manos alzadas a la altura de sus ojos sosteniendo las estrellas, de mar, que mira con atención.

La rotundidad de su cuerpo, adornado con pendientes y collares de mar, envuelto en unos potentes brazos engalanados con pulseras verdes, naranjas y azules, se dibuja y entra en dialogo con el mar de un azul intenso y oscuro. Los peces que lo habitan rodean a la mujer hablando literalmente con ella, susurrándole con las burbujas de sus respiraciones mensajes que ella parece escuchar atentamente.

Las piernas entran en el mundo de la arena, ocre como el sol y sembrada de estrellas, conchas y espirales. Enraizándose, en silencio, a la escucha, atenta a su centro, dispuesta a acoger lo divino propio, en intima conexión con el propio ser, con el aire del cielo que nos nutre, el agua del mar que nos habita y la tierra donde descansamos. La mujer que lee las estrellas parece haber encontrado un mensaje que la transforma, la zarandea y la enraiza a un tiempo. En otras tintas quizás sea la misma mujer la que se adentra en el agua, sin perder pie, atenta al mensaje de su cuerpo.

Otros lugares que visita Elisa están en los grandes lienzos que atrapan nuestra atención por la minuciosidad de las expresiones de vida, sensuales y corpóreas, que discurren en un falso segundo plano tras una mujer grandiosa que parece invitarnos pero también advertirnos. Cautivan nuestros sentidos por la explosión de color y la fortaleza y textura del trazo. Evocando acordes de guitarra parecen pintados sobre un pentagrama que celebra la fiesta de la vida pero que no olvida la carne que pinta preparada para dejar pasar a su través todo el dolor, todo el saber y todo el sentir femeninos.

La playa, el circo, las grandes fiestas de vida. En todos los lugares a los que Elisa nos acompaña encontramos la fuerza de los cuerpos expresamente femeninos.

Significarse es lo que parece ponerse en juego en cada lienzo, en cada tinta de Elisa. Significarse en cada gesto cotidiano haciendo la vida que nos ha sido dada.

NOTAS

(1) MIRANT-ME DINTRE MEU, exposición de Elisa Caro en la Llibreria PRÒLEG, especializada en la temática de la mujer. Barcelona, del 2 de diciembre de 1999 al 8 de enero del 2000.

TEMPS I PLAER, exposición de Elisa Caro en la Llibreria PRÒLEG, especializada en la temática de la mujer.
Barcelona, del 5 de diciembre de 2002 al 8 de enero del 2003.

Revista de Estudios Feministas DUODA, núm. 25, año 2003
Cristina Mompeat Núñez