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MIRANT-ME DINTRE MEU, exposición de Elisa Caro en la Llibreria PRÒLEG, especializada en la temática de la mujer.
Barcelona, del 2 de diciembre de 1999 al 8 de enero del 2000.

Elisa Caro es una mujer joven que, con una sólida y variada formación, ha dibujado ya una estela artística importante tras de sí y construido las bases para un futuro, espero, no menos prometedor.

Esta es la segunda ocasión en que la autora expone su obra en la Llibreria Pròleg de Barcelona, un espacio pensado por y para las mujeres, siempre dispuesto a acoger la grandeza femenina. Y grandeza femenina es lo que yo veo en las telas y tintas de Elisa Caro. Una mirada rica y singular, que se desliza a través de un universo interior en el que prevalece la presencia de cuerpos de mujer hechos de carne rotunda y un alma profundamente enraizada en lo íntimo de cada una, viviendo en lo cotidiano propio que da significado a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos.

Son mujeres que, aunque parecen descansar en sus divanes, butacas, sillas… pienso que están a la escucha de si mismas, en un silencio articulado, un silencio que nos habla y que toma tanto sentido como la palabra, así es su necesidad mutua. Mujeres atentas a su centro, dispuestas a acoger lo divino propio para poder estar en comunicación auténtica con la otra. Mujeres que se expresan a si mismas mostrando un difícil sosiego, un buscado orden interno, la conexión más íntima con el propio ser mujer en medio de un torbellino vital externo que parece pretender sustraernos el tiempo y las energías.

Cerca de una taza de café o de una copa de vino, a la luz de una lámpara o de la luna, acompañadas de la brisa nocturna o del aire de un ventilador, rodeadas de peces y estrellas, los cuerpos femeninos pensados y sentidos por Elisa Caro viven en un equilibrio y riqueza cromáticas que aportan a su obra también un estilo inconfundible.

Es en la fuerza creadora que la autora transmite a los cuerpos de sus mujeres donde están el misterio y la clave a un tiempo. Sus brazos y piernas que ostentan un protagonismo crucial, descansan potentes, envolviendo o dirigiendo nuestra mirada sobre esas pupilas vueltas hacia dentro y esos cuerpos expresamente femeninos, que parecen preparados para dejar pasar a su través todo el dolor, todo el saber y todo el sentir femeninos, hechos cotidianos que dan a luz lo que cada día se pone en juego y en lo que a algunas nos va la vida: el significarse.